Su hijo sirve agua, la regresa al recipiente y vuelve a empezar. Para un adulto, la actividad puede parecer terminada. Para el niño, cada intento ofrece otra oportunidad de ajustar un movimiento, observar un resultado o disfrutar una experiencia conocida.

En Montessori, los niños pueden volver a las actividades que les interesan. En un intento puede haber un derrame; en el siguiente, el niño puede inclinar la jarra más despacio. Los adultos pueden observar esos pequeños cambios antes de suponer que necesita algo nuevo.

También hay repetición fuera del salón: el mismo cuento antes de dormir, la misma canción o varios intentos de cerrar una caja. Lo conocido puede ayudar al niño a participar con más confianza. Usted puede acompañarlo sin convertir la experiencia en un examen.

Dé tiempo a una actividad segura. Evite corregir cada movimiento o hacer preguntas constantemente mientras su hijo se concentra. Si pide ayuda, muestre una pequeña parte y permita que continúe. Los límites siguen siendo necesarios: cuando llegue la hora de salir, explique el siguiente paso y ayúdelo a terminar.

Para practicar en casa

Repitan una actividad de servir agua

Para un niño preparado para usar una jarra, coloque poca agua y un vaso resistente en una bandeja. Muestre cómo servir y permítale intentar otra vez. Tenga un paño cerca y supervise de cerca. Un derrame ofrece información sobre el movimiento; no obliga a terminar una actividad segura.

Vuelvan a un cuento favorito

Lea el mismo libro y haga una pausa en una imagen conocida. Su hijo puede señalar, decir una palabra o descubrir algo diferente. Siga su respuesta sin pedirle que recite el cuento. La repetición puede ser agradable aunque no se observe una habilidad nueva.

Permita que las manos practiquen

Ofrezca un recipiente grande, fácil de abrir y con una tapa sin piezas pequeñas desprendibles. Muestre una vez cómo abrirlo y cerrarlo. Si quiere repetir, dele tiempo. Un niño mayor puede doblar el mismo paño; un bebé puede alcanzar repetidamente un juguete apropiado para su etapa.

Observe antes de intervenir

En un momento tranquilo, observe una actividad segura sin añadir instrucciones. ¿Cambia el agarre, se mueve más despacio o revisa el resultado? Si aumenta la frustración, ofrezca una ayuda pequeña. Si pierde interés, permita que termine en vez de exigir más repeticiones.

Un pequeño plan para esta semana

Mantenga disponible una actividad conocida esta semana. Anote un pequeño cambio que observe, sin convertirlo en una calificación ni comparar a su hijo con otros.

Recordatorios para comenzar

  • Observe un minuto antes de sugerir otra actividad.
  • Pregúntese qué está practicando su hijo.
  • Use un final concreto: “Una vez más y después lo guardamos”.

Elija una idea para intentar esta semana. Si desea adaptarla a las necesidades de su hijo, converse en persona con su maestra o con la administración de Mi Casita.

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Para saber más: American Montessori Society.