La amabilidad es más fácil de practicar cuando los niños saben qué hacer en una situación concreta. Las lecciones Montessori de Gracia y Cortesía hacen visibles las interacciones diarias: pedir ayuda, acercarse al espacio de alguien, esperar u ofrecer apoyo.

Modele una frase breve y practíquenla durante el juego tranquilo. Puede simular que necesita un turno y decir: “¿Puedo usarlo cuando termines?”. Invite a su hijo a intentarlo sin exigir una ejecución perfecta. Un niño más pequeño puede usar un gesto o necesitar que usted hable a su lado.

Cuando haya un conflicto, detenga primero cualquier conducta insegura. Después describa lo observado y ayude a cada niño a comunicarse: “Querías el bloque. Él todavía lo estaba usando”. Ofrezca un siguiente paso práctico: esperar, buscar otro bloque o pedir ayuda.

Reparar puede ser una acción: devolver un objeto, ayudar a reconstruir o preguntar si alguien está bien. Una disculpa puede tener significado cuando el niño la comprende; exigir una palabra repetidamente cuando está abrumado puede dejar el problema sin resolver. Los adultos también modelan la reparación al reconocer sus errores y mostrar qué harán de otra manera.

Para practicar en casa

Practiquen pedir espacio

Con un personaje de juguete, modele “Por favor, aléjate un poco” o “Necesito espacio”. Invite a su hijo a usar una frase o gesto. Después muestre al otro personaje respetando la petición. Practiquen con calma para familiarizarse antes del juego concurrido.

Representen pedir ayuda

Finja que un juguete no puede abrir un recipiente y diga: “¿Me ayudas?”. Permita que su hijo ayude y después cambien papeles con una tarea fácil. Los niños pequeños pueden señalar o llevar el objeto a un adulto; la meta es comunicarse, no tener modales perfectos.

Hagan de la reparación una acción

Si caen bloques, ayude a decidir si reconstruirán juntos o recogerán las piezas. Si se derrama agua, ofrezca un paño. Respete que un niño lastimado quiera espacio. Reparar debe responder a lo ocurrido sin exigir abrazos ni una disculpa ensayada.

Modele cómo reconoce sus errores

Si interrumpe, diga: “Hablé mientras tú hablabas. Ahora voy a escucharte”, y hágalo. Si habla con dureza, vuelva cuando esté tranquilo y reconózcalo sin culpar a su hijo. Ver a los adultos reparar ofrece un ejemplo que puede usar.

Un pequeño plan para esta semana

Elija una habilidad de cortesía para toda la familia, como pedir antes de tomar algo. Practiquen naturalmente y describa acciones útiles: “Preguntaste y esperaste la respuesta”. Evite convertir cada interacción en una corrección.

Recordatorios para comenzar

  • Practiquen una frase útil durante el juego imaginario.
  • Describa el problema sin etiquetar a ninguno de los niños.
  • Ofrezca una forma concreta de reparar lo ocurrido.

Elija una idea para intentar esta semana. Si desea adaptarla a las necesidades de su hijo, converse en persona con su maestra o con la administración de Mi Casita.

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Para saber más: American Academy of Pediatrics.